Fotografía del Cerro de la Atalaya, donde tuvieron lugar los primeros encuentros
Todo comenzó cuando en 1974, Miguel Ángel López Melgarejo de 14 años de edad, y natural de Úbeda (Jaén), escucha unas voces que le impulsan a dirigirse al lugar conocido como Cerro de la Atalaya, uno de los siete cerros de la localidad jiennense. Una vez allí y bajo la sombra de un olivo, empieza a recibir todos los jueves por la tarde, una serie de mensajes que son recogidos por escrito. Este hecho se prolongará durante seis años más. A partir de 1979, Miguel comparte con otros chicos del pueblo los mensajes que recibe durante sus estancias en el cerro.
Un día, los mensajes les instan a ir a Valencia. Miguel, acompañado por otros seis muchachos iniciará un viaje desde Úbeda hasta Valencia; las experiencias acontecidas durante el trayecto serán narradas en el libro conocido como “Diario de viajes”. Una noche, los viajeros ven ciertas luces jugueteando y haciendo dibujos en el cielo nocturno de Callosa D´ En Sarria (Alicante). Estos dibujos indicarán a Miguel un nuevo lugar de encuentro: una montana conocida como “Puig Campana” situada cerca de Benidorm, en cuya cima tendrán lugar nuevos contactos, esta vez individuales, que harán de nuestro protagonista un auténtico iniciado de las enseñanzas de los ángeles. El ángel Humiel fue con el que tuvo un contacto más estrecho. Según Miguel los ángeles se describían como “energía inteligente”. El joven narra lo ocurrido en un diario y recibirá una información que por el momento se dice que deberá guardar en secreto. Este manuscrito se llamará A.D.A.M.A.
